
Alberto Se Asila En Puerto Rico
Mi esposo empezó a dar unos viajes a Puerto Rico llevando cemento, el barquito se llamaba Rio Haina.
Ya había dado dos viajes y llegó a cargar mas cemento en la cementera.
Esa noche nos dice a mi y su hermano Marino Arvelo que nos habíamos ido a visitar, que habíamos estado visitando a un tío hermano de su mamá que era enemigo del régimen don Rafael Gonzalez Rey y se había enterado con que tenían una reunión de exilados enemigos del gobierno.
Nosotros nos pusimos muy nerviosos pensando que ya aquí lo debían saber y que el asunto era muy peligroso,
Dos días después volvía a irse, peo la noche antes me dijo que le pusiera 6 de cada cosa en la maleta y las fotos mim y de los muchachos. Yo le pregunte que que pasaba porque cuanto tiempo Liuba a pasar fuera ya que por pocos días nunca me había pedido las fotos.
Me dijo que iba a estar como 20 días ya que también iba a Colombia.
Ya se había descubierto lo del 14 de Junio y era en los días que buscaban a Yuyo D’Alessandro.
Yo insisto en que me diga si pasaba algo y el me contesta que no, pero me dice que si estando el fuera yo me enteraba de algo que yo considerara que no debía volver al país, que le pusiera un telegrama (y me escribió la dirección adentro de un libro) y que solo dijera “Felicidad”.
Al otro día lo llevo a la cementera y se vuelve a ir a Puerto Rico cargado de cemento. Pues era que Benitez y Trujillo tenían un “dumping” con el cemento de aquí.
El día 12 de Abril de 1960 pide asilo en Puerto Rico, porque (de esto me enteré yo después) le aconsejaron que se asilara porque pensaban que el había sacado del país a Yuyo D’Alessandro.
Ahí mismo se le acabo el negocio del dumping, pues el dijo todo a las autoridades y les entrego el barco lleno de cemento.
Antes de asilarse me pone un telegrama donde solo dice “Felicidad.”
Llamé seguido a mi prima Virginia Alonzo de Dalmau, esposa de mi primo Alfredo Dalmau Mendoza (Papito).
Ella me dice que a su casa llamaron un cable que tenia un telegrama par mi desde Puerto Rico, le di las gracias y llamé a estos.
El señor que me contesta me afirma que habíamos un telegrama para mi. Yo le pido que como era ya anocheciendo y no podían mandarlo , me lo leyera.
En lo que el lo esta abriendo, cometo una imprudencia y adelantándome le pregunto si no decía “Felicidad”, el me contesta diciéndome “Si, y como usted lo sabia?” Yo ahí me doy cuenta del asunto y rápidamente le dije “es que cumplimos año de habernos conocido y el, mi esposo siempre me llama por teléfono desde donde esté o me pone un telegrama, etc. “. Le di las gracias y cerré, Jamas me mandaron el telegrama, que lo debí recibir al otro día.
Seguido me di cuenta de como fue la forma de el decirme que sí, que pasaba algo y que el se iba a asilar.
El corazón me dio un salto y caí en cuenta que el iba a quedarse, no quiso decírmelo y me dijo que hiciera lo que el ya había decidido hacer… Yo resolví.
Fui en busca de Lupe que me estaba acompañando y le dije “Lupe se asiló Alberto”, esta me contesta “Ay no me digas eso. Entonces hay que recoger todo lo que brille.”. Seguido buscamos unas maletas y empezamos a meter cosas valiosas para nosotros.
Mi hijo mayor que tenia entonces como nueve años, al vernos en ese corre corre nos pregunta que que pasaba,. Lupe le contesta de pronto “que hay un ciclón anunciado. El, que su papá le había enseñado como se pone el tiempo en caso de un ciclón, se va al jardín, mira el cielo, y vuelve y nos dice, tírenmela otra que no hay ningún ciclón anunciado, entonces Lupe le contesta “muchacho, este es otro tipo de ciclón.
Yo entonces me lo lleve a mi habitación y le dije todo lo que pasaba y porque su papa se había asilado (que era lo que yo pensaba) que habíamos una dictadura y lo que esto quería decir. También le dije que ya el era un hombrecito y que tenia que tener la responsabilidad de guardar ese secreto, que no podía hablar con nadie, ni siquiera con su almohada.
Mas nunca habló de eso y se portó como todo caballerito.
Seguido fui y llame a mi hermano Mincho, a Marino Arvelo su hermano, y a mi tío político Nadal Nadal Andrew. Les explique el asunto reunidos los cuatro y me dijeron que había que esperar lo dijeran aquí y desde Puerto Rico.
Como quiera, su hermano me dijo que le prepararan la habitación de visitas para el y otro medio hermano, Pinpin, irían a dormir allá, para que no estuviéramos solas. No vinieron.
Era noche, pusimos la estación de Puerto Rico y no dijeron nada.
Al otro día yo me levanté temprano, puse a Ponce, y no dijeron nada, pero en el noticiero del medio día, la ultima noticia fue que el oficial de alto rango de la Marina de Guerra Dominicana, Rafael Alberto Arvelo Gonzalez, había pedido asilo político en esa y se le había concedido.
Después salió en el periódico El Mundo de San Juan de Puerto Rico, en primera página. El dijo bien claro, lo que era muy importante para su familia que habíamos quedado aquí: “Si algo le pasa a mi esposa, hijos y hermanos, solamente hago culpable al “Generalísimo” pues en ese país no se mueve una hoja, sin que el de la orden.”
Por supuesto que al otro día empezaron a atacarlo, todo lo que salía en los periódicos diciendo desde traidor, etc. estaban firmados por los que lo escribían, quienes después resultaron ser mas anti trujillistas que nadie, hasta héroes han llegado a ser. Así es la vida.
Como era Semana Santa y estaban en medio del pleito con la iglesia, pues no se habían ocupado de nosotros.
Yo sabia que donde vivíamos no podíamos quedarnos, pero pensé que a lo mejor podía volver a alquilar la casa como la vez cuando estuvo preso, a la Embajada Americana. Pero como me como me equivoqué!
Recogí la ropa de los muchachos que entonces eran cuatro y la mía. Despaché todo el servicio y solo me quedé con la que era mi confianza Ramona Vargas de la Cuesta en San José de las Matas.
Mi hermano Mincho quiso que me fuera para su casa y nos fuimos los seis.
Ellos vivían entonces en la Abraham Lincoln con calle 29 la cual hoy en día es de mi sobrino
Alfredo.
Me dieron la habitación de Lina Vanesa, su hija mayor, y ahí nos acotejamos lo mas bien.
Habíamos dejado a uno de mis jardineros Andres Gonzalez, durmiendo en una de las habitaciones del servicio y los perros que eran fieras sueltos día y noche.
Yo iba de día a empacar, etc. mas o menos unos tres o cuatro días después y que ya lo habían publicado, estando yo con mi recordada amiga Thelma Gatón de Diaz, que al enterarse había venido a visitarme, sonó el teléfono y ella contesto. La oigo que dice “de parte de don Felix y lo pasa y cuando yo digo “algo” me contesta una voz fuerte de un hombre (me doy cuenta seguido que no era don. Felix, Benitez) que me dice “es la Sra. Arvelo?, Le contesto “Si Don Felix, en que puedo servirle?”, me dice “Que dice usted de lo que esta pasando?” Y yo le contesto “y que es lo que esta pasando?” Me contesta como poco turbado “Oh! Eso de que su marido se quedara en Puerto Rico”, entonces yo le conteste “Oh” Si, me acabo de enterar por la prensa, así pues me abandonó.” y le cerré.
Estoy completamente segura que fue alguien del servicio de Inteligencia.
Le dije a mi amiga Thelma que no volviera mas, no quería que la complicaran en nada, ya que su esposo Lulú Diaz había sido militar y nada menos que del cuerpo de ayudantes de Trujillo.
Al día siguiente, estando yo en la casa siguiendo con el empaque de mis cosas, sonó el teléfono y yo sin pensarlo lo cogí. Me pregunta una mujer que si yo era la Sra. Arvelo. Seguido, cambiando la voz ame hice pasar por una de las trabajadoras y de las brutas… le dije “no ella no esta, de parte de quien?” Y me dice con mucho gesto “Dígale que la llamó Milagros Trujillo (la cual yo conocía pues estuvo en el colegio Serafín de Asís y era hija de Jose Trujillo Valdez con una señora de Baní) que va a haber un desfile de señoras que manejan carros en honor al Generalísimo y queremos que ella vaya. “Ah sí? Un que? Y oí que le dijo “Que mujer mas bruta! Y cerré, Esa mujer nunca había llamado a mi casa, ni yo tuve ningún tipo de amistad con ella, simplemente un “que hay” y mas nada.
No volvieron a llamar, por lo menos estando yo ahí. Pero la cosa no me estaba gustando.
Como tres días después viene donde mi hermano, como a las 6 de la mañana Andres, el jardinero que había estado durmiendo en la casa, y me dice que el no iba a dormir mas en la casa porque habían matado a los perro, le pregunte que como los habían matado y me dijo que los habíamos envenenado tirándoles carne con veneno y que todavía se había quedado en la puerta vieja un pedazo. Le dije que se fuera y buscara al otro jardinero, Abreu y me esperaran por allá. Y que no quitaran el pedazo que había en el portal.
Le dije a mi hermano que me consiguiera un camión con un plomero y llame a mi cuñado Marino Arvelo que me consiguiera un camión con un electricista.
Me vestí y me fui a la casa. Antes llamé a Lupe y ella fue para allá seguido.
Entré a la casa, hice que los jardineros enterraran los perros, ellos se habían ido a morir cerca de nuestra habitación, hasta ahí demostraron su lealtad. Ellos habían protegido la casa, pero no pudieron luchar contra esos lobos húndanos que se les enfrentaron hambrientos y rastreros con hambre de entrar a cogerse una propiedad privada como en realidad fue.
Si el que se mudó en ella no tuvo alma para mandar a matar a las heroínas De Salcedo, las hermanas Mirabal, no iba a dar ordenes de matar dos perros?
Me refiero a Candito Torrez Tejada Jefe que fue del Servicio de Inteligencia de Rafael Leonidas Trujillo Molina.
Volviendo a los camiones cuando llegaron, le di ordenes al plomero de arrancar los equipos de todos los cuartos de baño (inodoros, bañeras, lavamanos, bidé, etc. ) y todo en la casa que tuviera que ver con plomería (en esa época eran tres baños con el del servicio. Ademas de cargar algunas otras cosas que no quise dejar.
Al otro le dije que en siendo cosas eléctricas lo quitaran todo y a los dos les dije que pusieran todo en esos camiones.
El plomero (como es natural, no sabia e inocentemente me dice que se van a dañar la losetas y que donde estaba la llave de paso). Le contesté que lo arrancaran todo y que no me preguntara nada, que lo arrancara todo y que no importaba que se dañaran esas cosas, ni que quedaran los caños de agua.
Así se hizo y le dije a uno de los jardineros que fuera por su casa (que entonces venia por ahí) y les dijera que vinieran con carretillas y se llevaran armarios, y gaveteros, etc. Que gracias a Dios eran movibles.
A una tía la llamé y le dije que mandaran a buscar algunas cosas y así lo hizo. Fue Tia Marina de García.
En otras palabras, me di cuenta que se iban a coger la casa, como en realidad lo hicieron. Eso si, se la deje llena de lodo y falta de baños.
Todas las cosas las mande a un almacén que tenia mi padre en la calle Palo Hincado, donde habíamos estado su oficina. El estaba en Europa, se había vuelto a casar y ya venían de regreso vía Nueva York , donde se enteran del asilo de Alberto en Puerto Rico y ahí mismo tiraron el ancla, permaneciendo en esa, hasta que cayó la dictadura.
Volviendo al lo de la casa, cuando ya yo me iba, después de despachar camiones, etc., como a las 4 de la tarde, (sin comer) y solo con Lupe Anglada acompañándome se me ocurre que atrás de una tabla en el cuarto de mis hijos varones, estaba la pistola de mi padre, dentro de una media, pues este se la había dejado a mi marido para que se la cuidara en lo que el estuviera fuera, pero resulta que se le olvidó el permiso,
Yo me devolví del carro, cogí una pata de cabra y entré de nuevo a la casa, despegué un poco la tabla, solo que me cupiera la mano, saqué el arma en la media con dos o tres balas, la metí en mi cartera, cerré los candados de la verja y nos fuimos, con una camioneta que me llevaba mi nevera y los tanques de gas para tener nuestras cosas.
Me combiné con Abreu, uno de los jardineros, un hombre muy responsable, fiel y excelente persona, para que me informara lo que pasaba después que yo me fuera.
También le di a este un perrito poodle que teníamos dentro de la casa para que el me lo cuidara hasta que yo le avisara. (Ese era Cuquie el papá de Jupiter #1).
Efectivamente, desde que me fui, ellos rompieron los candados, entraron y estaban lavando la casa con mangueras y que se habían enterado que quien iba a vivir en ella era Candito Torrez Tejada, Jefe del SIM.