Matan a Trujillo

A las cuatro de la tarde de ese día 13 de Junio de 1962, salía yo con mis hijos para Puerto Rico. Allá en al aeropuerto me esperaba mi esposo y padre de mis hijos, después de catorce meses separados.
El estaba con el Dr. Mario Read Vittini , el cual estaba asilado en esa.
Nos hospedamos en la casa de la tía de mi esposo, doña Rosario Gonzalez Rey de Martinez, casada con Rafael Martinez (puertorriqueño), donde estuvimos mas o menos dos meses. Y luego alquilamos una casita nueva en un sitio muy bonito que se llamaba University Garden. Lo estrenamos nosotros. Tenia tres dormitorios pequeños, un baño y sala con un bar que dividía la sala de la cocina.
No tenia grama sembrada ni nada todavía, ni habían instalado lavadora, etc.
De repente llega Vinicio, hijo de Marino, hermano de mi esposo a asilarse en nuestra casa. Lo pusimos a dormir en el sofá de la sala.
Pero poco después se presento el hermano mayor de mi marido, Wenceslao (Laíto) Arvelo Gonzalez, con su esposa Maria Cristina Limardo y sus tres hijos a asilarse también en nuestra casa. (When they arrived Vinicio went to tía Rosarito’s house.)
Recordar aquello ahora da risa, pero imagínense todas las personas en a aquella casita, les voy a decir como nos acomodamos.
La habitación de nosotros se la dimos a Laíto y Maria Cristina con Quiquín (su hijo menor). En la habitación de Betsy se puso otra cama mas y en una dormían Sandrita y Betsy y en la otra Ivan y Alejandro. En la otra habitación en una cama Albertico, y Alberto y yo en otra. (Se le olvidó a Wences. Creo que el dormía en la sala.)
Yo cocinaba etc, etc, etc, porque Maria Cristina se acostaba y decía que estaba mala del Corazón. Pero yo a cada uno de los muchachos los ponía a trabajar. Unos fregaban, otros secaban la loza, otros tendían la ropa en los cordeles y como no había grama sino tierra, ya se pueden imaginar el lodo que entraba a la casa, y como detrás pasaba un rio estaban los coquís a su libre albedrío , y para colmo mis hijos los traían en latas a la casa, ya se pueden imaginar, entre bulla de los muchachos, de los coquis y hablador de los grandes, aquello era para salir corriendo con un pasaje de ida solo a Marte! Ah, se me olvidaba el radio de Lacito oyendo las noticias de Santo Domingo. Eso era desde por las mañanas.
Hasta que un día yo le dije a mi marido que estaba bueno de tener asilados, que yo no podía seguir trabajando tanto con tantas personas. Que si el no resolvía aquello yo me iba con mis hijos a Nueva York donde mi papá y lo dejaba a el con el lio.
Seguido, yo nunca supe de que se valió, pero yo tuve que salir fuera de la ciudad al siguiente día y como por magia todos encontraron casa, cuando yo regresé encontré a Carmen de Martinez, la esposa del primo de mi marido Vinicio Martinez Gonzalez, con la que yo había hecho una gran amistad, le había hecho una limpieza general a la casita. Ella nunca supo como yo le agradecimos todo eso, que en paz descansen los dos, pues ya murieron, pero tengo que decir aquí que se portaron con nosotros en una forma mas que hermanos. (Mami got this wrong. I have another writing that has the reality. She got pregnant and went to have an “illegal” abortion and told dad that they better be gone when she got back or she was moving to NY).
Hoy en día, cuando nos juntamos los hijos y sobrinos, recordamos esos tiempos y nos reímos muchísimo.
El día que decidimos volver después de irse los Trujillos, estando en el aeropuerto de San Juan, Puerto Rico, llamaron a mi esposo por teléfono. Era don Manuel Imbert (gran amigo de mi padre y de mi esposo) y le dijo que no viniera porque Echavarría respaldaba a Balaguer y no se sabia que podía pasar, que esperara que el nos avisara (Esto fue ya estando en el aeropuerto listos para coger el avión. )
Nos fuimos entonces a un aparta hotel y nos acomodamos ahí, con nuestros hijos.