Volvemos a RD

Estuvimos como diez días, hasta que por fin vinimos. El 16 de enero de 1962.
Mi prima hermana Elena de Mallen nos habíamos conseguido el mismo apartamento donde yo vivía cuando me fui.
Había toque de queda, pero mis amigos queridos vecinos los Sheperd, nos habían pasado unas extensiones de luz (no había dado tiempo de sacar contador) pues vinieron los vecinos y los amigos como Frank Riley y su esposa Terecita Delmonte (con un permiso especial) ahí se canto el himno, nos llevaron una bandera grandísima y fue todo muy emocionante ver las demostraciones de cariño y de patriotismo regresando a nuestra patria después de un exilio involuntario.
Solamente viví en Puerto Rico seis meses y solo pensar que no podíamos volver a nuestra patria, se me aguaban los ojos y se me apretaba el pecho. Es muy grande eso, yo me imagino tantas personas en el mundo que por una causa u otra han tenido que haber sufrido la lejanía de la patria.
Pues entonces, como el que se había apoderado de nuestra casa, el famoso Candito Torrez Tejada, Jefe entonces del Servicio de Inteligencia, había salido huyendo, pues al enterarnos, decididos fuimos y tomamos posesión de nuestra casa.
Nos mudamos a ella y luego nos la devolvió con papeles el Procurador General de la República quien era García Vazquez.
Al fin volvimos a nuestra casa, eso si, aquello hubo que fumigarla, lavarla y pintarla, se ve que algo les decía que no iban a estar en ella mucho tiempo u cuando se armo el “corre corre” solo tuvieron tiempo de pensar en que la conciencia les decía que tenían que huir… y abandonaron la casa que no era suya.
En la sala quedó un horrible recuerdo de una pintura en toda la pared de la sala (muy cursi por cierto) hecho por el torturador Scott, pues estaba firmada por el. Me encargué de pintar yo misma la pared para borrar aquel horror. (I got to see it. These murals became very famous and everyone wanted one and Mom covered ours up. I understood though. It wasn’t so bad though. It was a Dominican country scene like you see so many painting con los campesinos, gallos, bohíos, etc. Pero el tipo era un torturador, ya pintara o no. Así que Mami tenia que destruirlo. Y se lo habíamos puesto en la misma sala!!! )
Entre mi hija Betsy y yo pintamos toda la casa por dentro, solo hubo que pagar lo de afuera.
Volvimos a sentirnos felices de estar en nuestra casa y mis hijos ni se diga! A ellos les encantaba aquella casa campestre, que habíamos hecho con tanto amor y donde ellos disfrutaban tanto en los jardines gaviando en los arboles y comiendo tantas frutas que teníamos.
El 31 de Enero de 1963 nace nuestra hija Jackie Arvelo Dalmau, es decir que ahora éramos padres de cinco hijos. Nos sentimos muy felices porque ya teníamos una compañerita para nuestra otra hija, ya que predominaban barones.